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miércoles, 28 de enero de 2015

La partida

                           Pieter Brueghel el Viejo. El triunfo de la muerte

Hoy hace frio
recuerdas la última vez que caminamos
sí, ese día antes de que te fueras hasta las profundidades del tú

tengo una barba de 20 días
me cuelga una sombra tosca en los pies
me detengo a pensarte para encontrar mi desesperación
soy polvo entre la arena del universo
un breve himno a la soledad

hoy hace mucho frio
retuerco mis manos de reloj para detener mi tiempo
suspiro y el humo que exhalo es ministerio de la locura

me voy dejando crecer en el malestar
he alojado el germen de la desesperanza.


José J. González
Derechor reservados

martes, 27 de enero de 2015

Crecimiento y desesperación



                                     Edvard munch. Separación



Continuaste creciendo

aún después de arrancarme las venas
y cortarme la respiración entre los dedos
incluso aún despues de aventarme desde el piso 33
hasta chocar contra mis pesadillas.

Continuaste creciendo, inmensa,
enorme como mis más profundos temores
lugubre y mediática en el insmonio de mis vidas
me corte el alma con finos escalpelos
derrame mi sangre colapsada por los mares
como vino y mirra entregada a los soldados.

Creciste y poco a poco me fui perdiendo
no te alcancé porque mis alas se fundieron en el sol
de tus pupilas dilatadas.



José J. González
Derechos reservados

jueves, 22 de enero de 2015

Estoy solo

                                     S/T. Vicente Romero Redondo

 Hoy he despertado de madrugada, hay un vacio frio y oscuro a mi lado
un tremendo calosfrio helandome el cuerpo y congelando mi sangre
me he levantado y preparado un café a mitad de noche
sigo buscando eso que poco a poco se fue perdiendo hasta convertirse en silencio
sigo pensado, sigo atorado en la angustia del nuevo día, del nuevo decir
un tren atraviesa mi mente y cada pensamiento trasnmigra hasta el cielo
tengo que reducir las pastillas, las flores y los calmantes

Los perros ladran adentro, todo yo estoy atorado en el tumulto del sonido
todo yo he dejado de estarme en la presencia de esa ausencia clarividente
grandes trotamundos metamorfoseando un Moby Dick
traspasando los lumbrales de mis rescuerdos y los negativos de mis ensoñaciones
existe acaso ese hueco que acaba de instalarse en mi persona, en mi espíritu
todo me parece tan real, una manzana cayendo sobre mi cabeza
revelandome la astucia del universo y el misterio de la vida

El reloj presagia la suave hora de la vigilia y yo sigo despierto en este cuadro
fotografias impresas y café viejo paseando por mis venas
musica y temblor para cuando deje también el espacio entre mi cama
He despertado muy de madrugada, todo a lo lejos parece distinto
no hay salida, me estoy perdiendo.



José J. González
Derecgos reservados




viernes, 16 de enero de 2015

Qué somos

 
                                              S/T. Gerson Corso


Nos descubrimos un instante donde tu tiempo y mi tiempo se conjugaron para hacerse nuestro tiempo, como cuando el verano se hace de las hojas y la caída; y las hojas y su caída se hacen del verano, así somos; un complicado teorema matemático, una ecuación lanzada al universo para ser resuelta nunca.
     El espacio se hizo uno, uno incalculable y siempre eterno como la locura de las aves que pasan lentas un Chopin de manos clarividentes; somo acaso como esos dos viajeros que terminan por encontrarse después de vidas enteras sin estar el uno con el otro, entendiendo, conociendo, presintiendo el juego de sus propias presencias incorpóreas a lo largo de los días.
     Te he dicho de los gorriones que tengo atrapados en las arterias, de esas terribles aves que rasgan mi mente, toda mi mente y cabeza, haciéndola un desenfrenado poema de soles y lunas que ni siquiera yo alcanzo a comprender. ¿Qué somos? Los gorriones en su ventura me responden, te responden, nos responden, ¿no los escuchas?, quizá puedas hacerlo si me acerco más hasta tenerte cerca de mis labios y mis ojos.
      Somos reencarnación futura cuando todo concluya y nada me ate y te ate; nos somos cuatro letras en potencia capaces de expandir universos en un sólo beso sobre las escaleras, alejados del bullicio y la tortura monótona de los otros, de ellos que nos miran y miran.
       Somos un estado suspendido entre dos pensamientos atrapados el uno en el otro, multiplicándose, saltando a la vista mi deseo del siempre. Claro que nos descubrimos en ese instante que se prolongo días completos hasta hoy.
      Somos, ¿qué quieres que seamos, si lo somos sin que nadie lo sepa?  




José J. González
Derechos reservados
05-enero-15
 

miércoles, 14 de enero de 2015

Besos


                                      René Magritte. Les amants


Solo tú sabes quien eres.
Cuando te beso, en mi cabeza no hay música, ni un solo ruido que perturbe el silencio del espacio. Me concentro en sentir tus labios sobre los míos, en sentir y saborear tu lengua que horada las tinieblas de mi espíritu; retengo en mi cuerpo la suave presión de tus manos frías que me sacuden todo, imaginando tus ojos desnudos recorriendo mis temores. Tus besos son la clara sensación que una pieza de un Katrin Möller o un Ljuba Popovic tratan de reflejar en esa maraña de colores y ritmos.

             Veo en tu mirada seductora la imagen de la depravación, imagen que me insta a pasear mis manos en la soltura de tu cabello, por la brevedad de tu cintura y la tenue algarabía de tus senos de niña, dejando que mi lengua llegue a cada rincón de tu nombre para hacerlo sucumbir al más indescifrable de los infiernos. ¿Me matarías si lo intentara? ¿Detendrías mis labios en esa loca ventura hacia el frenesí? Me enloqueces, y lo sabes.





José J. González
Derechos reservados

miércoles, 22 de octubre de 2014

Estado sintomático suspendido

"The Kiss" by Gustav Klimt

Es completamente tarde para estar esperando que las luces se apaguen;
algunos gatos corren en las azoteas vecinas,
¿puedes escuchar sus ligeras patas bailar como aves de otoño?
En la mezcla de las sensaciones se está disipando un beso
entregado en el secreto de las miradas.

Hace mucho que no he dormido atorado en el sinsentido de la noche.
Existen tenues colores crispándose hasta adentro de mi espíritu contraído en el espacio,
los números vuelven a convenir en tu nombre que es primero,
¿cuántas personas cruzan las calles y se detienen ahora?
te llamo secreto mientras que por las noches recorro un cuerpo imaginado con mis labios
mis manos se extienden dimensiones hasta detenerse en la melomanía
de tu desnudo estudio jamás presentado a mis ojos
fastuoso sereno y resurrección cíclica y metafórica
hay en tu presencia una que deseo arrancar;
te llamo secreto y tu presencia se me escabulle hasta tornarse un punto en la distancia,
no tengo tiempo ni de imaginar el calor de tus caderas,
todo es incierto.

Sin embargo para mañana estaré entregado a viejos sueños
saltimbanqui en el orden de los universos revelados en cada uno de mis viajes,
un terrible estremecimiento adora el suave aroma de tu cuerpo diáfano,
tu cintura leve e imprecisa en la muralla de los días;
estaré colocando cascabeles a las aves de invierno que duerme jueves en tus manos.

¿Quién te ha nombrado?
Yo, y cada sílaba la tengo atorada en la garganta,
sílabas pegajosas y asfixiantes que me recuerdan el sabor de tus labios.
Es completamente tarde para esperar las luces de viento que todo lo transforman;
antiguos vigilantes proclaman una gloria que poco a poco se fue desvaneciendo
hasta tornarse líquida y nocturna ‒once pm

Ahora…
tras la enorme marea corren caballos levantando la espuma de los girasoles

devorándolo todo, como infinitos contenidos y extraviados al sabor agreste del ,

martes, 17 de junio de 2014

Fotografías impresas

                      Titulo: L´ OEIL DE DIEU ABSTRACCION
                      Autor:  Alfred Otto Wolfgang Scgulze, Wols



La mañana ha estado muy lluviosa y fría. El despertador me ha anunciado que son las seis a.m. y yo no quiero levantarme porque los árboles se mueven bajo el peso del agua y el silbido de las aves; que triste es ver a la gente correr a sus autos y estrellarse en el vacío de los otros. Esta mañana, con todos sus sonidos y bajo relieves, me recuerda a esa canción que apenas escuchamos el día de ayer, ¿sí la recuerdas? Se llama  Uncle Albert/admiral Halsey. Toda la tarde no me cansé de repetirla, e incluso puedo asegurarte que me aprendí de memoria dos o tres estrofas que no dejé de cantar  dentro del camión durante el trayecto hasta casa.
Este día parece ser indescifrable como esas pinturas de Burri o M. Tobey; los gatos pelean adentro y el polvo fresco y pesado bailotea sobre el paso apagado de un Flaubert olvidado en la esquina. El teléfono suena y yo no puedo echar a un lado las sábanas que asemejan tu cuerpo de trigo y vino en los viernes santificados. Esa cruz en mi frente se ha transformado en perfume de tus besos, delicioso cáliz que brota de tus senos tiernos de gacela.
¿Cuánta ha sido la angustia guardada por el señor de los mares? Ese Odiseo encalla al espíritu su nave. El agua de los árboles forma olas obtusas en el viento. Esas palomas habitan ese papel que se hunde poco a poco en el fondo del rojo de mis venas. ¿A dónde te has ido por la noche? Cuando volteé para encontrar mis dedos atorados en tus caderas, sólo observe el vació desesperado durmiendo conmigo. Me he dado cuenta que esta mañana será más fría y larga que las otras.
Hay codornices perdidas en las manos del laudero: (Continuidad de la creación) [Locus solus], Novela de simetría perfecta o Sólo llámenlo.. (Certamen de infamias), no importa que nombre lleve el texto en cuestión, la verdad no deja de dolerme la cabeza tratando de entender; esos personajes escurridizos que se arrastran en lo que pareciera ser un dolor de intelectualismo seráfico no dan tregua alguna, son navajas que hacen marañas con los ojos. ¿Qué nombre tienes, Wilms Montt? No me asombraría que tu muerte pase inadvertida como pasa el viento en el cabello de las señoritas dominicales que asisten a misa y no leen tus “cuentos”. Pon atención a las comillas.
Creo que no has leído a ese laudero que semeja a Cristo antes de la cruz; cuando lo hagas entenderás mi cefalalgia; bien pudiste hacerlo hoy pero te fuiste rápido olvidando tras de ti una habitación a la Malevitch, ordenando mis camisas y pantalones para el trabajo, levantando el perfume de nuestras miradas. Caminas en retroceso para adivinar tus pisadas, para no ahogarte en tanta agua que afuera sigue fluyendo.
Ese vino es la sangre de Dios. Los peces se multiplican cuando la tarde llega lenta montando llamas. La granada se precipita hasta mis cienes, me eres proclive a la visita de la luz y la nostalgia de la aguatinta. Que suaves se han vuelto la sombra y el gris de los Wols que se amontonan en mis paredes crepusculares; regresas siempre y te espero guardando bajo mis ropas una piel cálida, resultado del roce de tu lengua con mis labios.
Hay estambre en tu vientre. Está noche antes de que escaparas he bordado un sweater en tu interior. Estamos a medio año de diciembre y siento el frio recorrer mi medula, calcinando mis nervios que se destornillan ajenos y sin prisas.
La lluvia no ha cesado. Tengo una ligera sospecha que al salir podré encontrarte, es una sospecha a simulacro. 3… 2… 1…
Toda el agua se ha apagado y esas manos que sostienen el orden han consagrado su vida al mar y su espuma. Te bautizo como mi Virgilia.

José J. González
Cuento escrito el día 16 de junio de 2014
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