Para Dulce Thalía
Robaré un universo del único que existe
y que guarda millones en sí,
cada uno contenido en otro
y tal vez en ninguno contenido para sí.
Robaré un universo y lo mostraré ante ti,
para que lo tengas contenido,
para que nunca emigre
y forme parte en un Sí.
Cuando lo haya hurtado
y escondido en mi bolsillo esté
cambiaré de lugar
y animal seré.
Cuando bestia sea, mas bestia sapiensal
combierta-me
organizaré los colores, formas y cosmos
que me permitan crecer.
Robaré un universo y lo pondré a tus pies
para que lo tengas contenido,
para que nunca emigre
y te forme en un Sí.
Cuando aquel universo te sea propio
y en la estructura de la palabra
encuentres su origen
dejalo ir,
porque el universo ya te pertenece
y contigo quiere ir.
Poema escrito el día 7 de octubre de 2011
Derechos reservados
Bienvenidos todos sean. Después de entrar ya no hay que mirar hacia atras.
lunes, 10 de octubre de 2011
martes, 21 de junio de 2011
jueves, 13 de enero de 2011
La caída de Dios Padre
sábado, 25 de diciembre de 2010
Volver a donde se comenzó
Llenaré la habitación con espejos
Así evitaré encontrarme solo,
Así podré olvidar tus manos,
Tus brazos,
Tu rostro,
Tus labios,
Tus besos,
Ora me duelo,
Ora me aflige en el alma una punzada,
Ora me pienso en mi intima soledad:
En aquel espacio, en aquel hueco
Que esperaba que los dos pudiéramos llenar.
Y al final todo se queda en un “no entiendes”,
En un “no sabes de lo que hablo”.
Te hubiese amado con la sencillez de lo sagrado,
Hubiese soportado verte tendida:
Doliente, casi inerte. Lo hubiese soportado.
Te hubiese tomado de la mano
Aunque tú me la negaras como en las últimas veces.
Te hubiese abrazado
Aunque tú me hubieras retirado con el empuje de tus delicadas palmas.
Y si prometí cuidarte hasta el final
Es porque lo hubiese hecho si me lo hubiera permitido;
Pero ahora eso ya no importa
Me dejas un vacio, vacio espacial
Y pensar que ambos lo podíamos llenar.
Llenaré la habitación con espejos,
Pintaré con el pincel de un dulce olvido,
Y, te escribiré unos últimos versos
“márchate que solo quiero estar,
Déjame a mí a mi locura
Ser parte el uno del otro
y formar un todo en mí".
Volvamos al inicio,
Búscate otros brazos,
Otras manos,
Otro poeta
Que quiera cantar para ti su madrigal de amor
Como alguna vez yo lo pretendí.
Así evitaré encontrarme solo,
Así podré olvidar tus manos,
Tus brazos,
Tu rostro,
Tus labios,
Tus besos,
Ora me duelo,
Ora me aflige en el alma una punzada,
Ora me pienso en mi intima soledad:
En aquel espacio, en aquel hueco
Que esperaba que los dos pudiéramos llenar.
Y al final todo se queda en un “no entiendes”,
En un “no sabes de lo que hablo”.
Te hubiese amado con la sencillez de lo sagrado,
Hubiese soportado verte tendida:
Doliente, casi inerte. Lo hubiese soportado.
Te hubiese tomado de la mano
Aunque tú me la negaras como en las últimas veces.
Te hubiese abrazado
Aunque tú me hubieras retirado con el empuje de tus delicadas palmas.
Y si prometí cuidarte hasta el final
Es porque lo hubiese hecho si me lo hubiera permitido;
Pero ahora eso ya no importa
Me dejas un vacio, vacio espacial
Y pensar que ambos lo podíamos llenar.
Llenaré la habitación con espejos,
Pintaré con el pincel de un dulce olvido,
Y, te escribiré unos últimos versos
“márchate que solo quiero estar,
Déjame a mí a mi locura
Ser parte el uno del otro
y formar un todo en mí".
Volvamos al inicio,
Búscate otros brazos,
Otras manos,
Otro poeta
Que quiera cantar para ti su madrigal de amor
Como alguna vez yo lo pretendí.
José "Saiset" González
caballero de la Sacra orden de la Letra Púrpura
Derechos reservados.
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